
Se presentaba una mañana
increíble de
running y desde la cama intentaba negar a toda costa que estaba lloviendo, me decía a mi mismo, seguro que cuando llegue el momento escampa (y una
kk..).
A las 7:50 de hoy domingo aparecía
Santi Palillo como un clavo en el punto establecido, con los
ojos todavía con sueño nos
dirigimos al
poli José María Cagigal, al llegar vemos que no hay mucho movimiento e incluso las luces del vestuario están apagadas, como si
estuviéramos en nuestra casa, dejo la bolsa en la taquilla y con un
frio del
carajo nos dirigimos al punto de encuentro con los
componentes del gran grupo
Garabitas.
Santi me hace los honores y me presenta a toda la gente que allí estaba bajo los soportales que les guarecía de la lluvia...Hola, buenos días, que tal....impresionante compañerismo, empiezo a conocer a un montón de gente que por sus caras se ve que no llevan 2 días corriendo.
Al ponernos en marcha para cruzar la M30, nos vamos preguntando, cuantos km harás, a que ritmo vais, yo me hago 1 tapia y 3 bosques, yo sólo la tapia, en ese momento me pierdo en la conversación y me dejo llevar,
Santi me indica con quien debo ir y comenzamos trotando hacía lo que ellos llaman la tapia.
Unos metros más adelante, comenzamos a saltar los charcos que en la cuneta se habían formado, parecemos
Gacelas Thompson perseguidas por los leones en la sabana africana..A esto que el grupo se empieza a estirar,
haciéndose grupillos en los que cada uno se siente a gusto.
Llegado un momento del camino veo que unos cuantos (Emilio,
Goyo...y no me acuerdo de más) se empiezan a destacar subiendo una cuesta (mítica
Garabitas) a un buen ritmo, el cual sigo pensando,
joder como sigamos a este ritmo los 25 km no llego, a esto que vemos el final de la cuesta y allí se paran para retomar fuerzas y hacer los grupos de los lobos (tirada larga), los
guepardos (tirada menos larga).
Una vez repuestas las fuerzas me uno a un grupo que se asienta en unos fabulosos 4:30, teniendo en cuenta el terreno (estaba cayendo la del pulpo) el ritmo era bastante bueno. Al rato me quedo solo con
Goyo (un maquina) y empezamos a subir el ritmo, dando tres vueltas al bosque, gracias
Goyo......varias veces me decía vete y tira, a lo que yo le contestaba y para donde voy, seguro que me pierdo y aparezco en
segovia,
ja,
ja....
Llegada la hora y 50 minutos nos plantamos en el estanque del lago, donde había un
chalao (y lo digo yo que me estaba calando) con una piragua dando un lento paseo, al final como ya sabía donde estaba, empiezo a tirar terminando los 2 últimos km a 3:30 recibiendo una fina nieve que me hizo recordar la última gran nevada.
Me despido de
Goyo después de rodar unos 25 km y me dice, estoy
vacío, he llegado muerto pero ha sido un placer. Una vez en la ducha veo que no me puedo quitar los guantes y que las palabras no me salen, se me han dormido los labios...jo.....jo.....joder, ahora toca despertarlos y que mejor manera que terminar el entreno con un
café y una
barrita con tomate acompañado por los componentes del gran grupo
Garabitas...unos maestros.
Me quedo con un entorno impresionante, el compañerismo que hay en el grupo y lo
pirados que estamos, la casa de campo es una pasada, parece mentira que estés tan cerca de Madrid.
Repetiré seguro, gracias
Santi por llevarme.
Un saludo a todos
Quique